En un mundo donde pagar con tarjeta de crédito parece la norma, saber cuándo no usarla puede proteger tus finanzas y evitarte dolores de cabeza. Aunque este medio de pago tiene beneficios como acumular puntos o acceder a promociones, también puede exponerte a fraudes, cargos extra y otros problemas si no se usa con precaución.

El botón que sí o sí debés apretar en el cajero automático para evitar que te vacíen la cuenta

Desde la revista mensual estadounidense Reader's Digest consultaron a expertos en finanzas y seguridad, entre ellos Darius Kingsley, de JPMorgan Chase una corporación multinacional de servicios financieros con sede en la ciudad de Nueva York y la abogada especializada Ashley F. Morgan, para identificar los escenarios donde lo mejor es guardar la tarjeta y optar por otro método de pago.

Ocasiones en las que no deberías usar tu tarjeta de crédito

Si sospechás que tu tarjeta fue comprometida

Recibir alertas por compras que no hiciste puede ser una señal clara de que tu tarjeta fue clonada o está en manos equivocadas. Según Kingsley, las tarjetas de crédito ofrecen cierta protección frente a estos casos, pero es fundamental actuar rápido: bloquear la tarjeta y contactar a la emisora inmediatamente. También recomienda activar la autenticación de dos factores y monitorear el historial de crédito.

Nunca compartas los datos por teléfono o mensaje

Los estafadores suelen hacerse pasar por entidades confiables para obtener tu información. Morgan aconseja no dar los datos de tu tarjeta por teléfono ni por mensaje de texto, salvo que se trate de una llamada que esperabas de un número verificado. Lo mismo ocurre con los correos electrónicos: desconfiá de mensajes que lleguen desde cuentas genéricas (como Gmail o Yahoo) y siempre verificá que el dominio coincida con el sitio oficial.

Evitá pagar si hay una comisión extra

Algunos comercios trasladan al cliente las comisiones por pagar con tarjeta. En estos casos, Morgan recomienda evaluar si vale la pena. Pagos como el alquiler, impuestos o servicios que agregan entre un 3% y 5% de recargo pueden ser más convenientes en efectivo o débito. Incluso el IRS (la agencia tributaria de EE.UU.) cobra comisión por pagos con tarjeta.

Cuidado con los comercios poco confiables

Si un sitio web o comercio no te genera confianza, mejor no uses tu tarjeta de crédito. Correos mal redactados, páginas con errores o que no tienen el candado de seguridad en la barra de direcciones son señales de alerta. Delgado sugiere investigar antes de comprar y evitar compartir datos si algo parece sospechoso.

Revisá el lector de tarjetas antes de pagar

Los skimmers son dispositivos que delincuentes colocan en los lectores para robar datos de las tarjetas. Según Vincent Delgado, gerente de extensión educativa de la Cooperativa de Crédito SESLOC, si notás que la terminal de pago está floja, desalineada o con partes sobresalientes, no la uses. En estaciones de servicio, también podés revisar que el sello de seguridad esté intacto. Si algo no parece normal, informalo al comercio y evitá que otros caigan en la trampa.

No ingreses datos en sitios que no tengan “HTTPS”

Cuando compras online, asegurate de que la dirección del sitio comience con “https://”. Esa “S” indica que la página encripta la información que ingresás, como el número de tu tarjeta. Evitá realizar pagos en sitios que no la incluyan, ya que podrían ser inseguros y facilitar el robo de datos.

En la calle, mejor con efectivo

Las donaciones espontáneas en la vía pública pueden ser riesgosas si se hacen con tarjeta. Morgan explica que si alguien te pide copiar los datos de tu tarjeta en un formulario físico, es mejor evitarlo. En estos casos, lo más seguro es usar efectivo o hacer la donación directamente en el sitio web de la organización, una vez verificada su autenticidad.